
Asistencia, terapia y apoyo emocional: qué hace cada perro
Llamar “de asistencia” a cualquier perro no es inofensivo: confunde un derecho que existe para quien lo necesita.
Entender las diferencias ayuda a respetar el trabajo de los perros y los derechos de las personas que cuentan con ellos.
Un perro entra a un restaurante junto a una persona.
Alguien lo llama “de terapia”. Otra persona dice “de apoyo emocional”.
Las palabras parecen intercambiables, pero describen funciones distintas y no implican los mismos derechos de acceso.
Asistencia: tareas para una persona con discapacidad
La normativa chilena define al perro de asistencia como aquel entrenado individualmente para realizar labores en beneficio de una persona con discapacidad.
Reconoce categorías como perros guía, de señal, de servicio y de respuesta.
En Chile, estos perros cuentan con un régimen especial de acceso a espacios de uso público, incluidos establecimientos privados abiertos al público.
Ese derecho está acompañado de requisitos relacionados con la identificación, el control, la higiene, la sanidad y la acreditación correspondiente.
¿Y un perro de terapia?
Un perro de terapia puede participar junto a profesionales en actividades o intervenciones destinadas a beneficiar a otras personas.
La terapia asistida con animales tiene objetivos definidos y se desarrolla dentro de un trabajo planificado.
Pero participar en una intervención de este tipo no convierte automáticamente al perro en un perro de asistencia ni le entrega los mismos derechos de acceso.
¿Y el apoyo emocional?
El vínculo con un perro puede ser muy importante para una persona.
Aun así, un animal de apoyo emocional no es automáticamente un perro de asistencia.
En Chile, el reconocimiento legal y los derechos especiales de acceso corresponden a los perros de asistencia que cumplen los requisitos establecidos por la normativa.
Por eso, un certificado de apoyo emocional no debe presentarse como equivalente a la acreditación de un perro de asistencia.
¿Por qué importa diferenciarlos?
Porque detrás de cada categoría existen funciones, entrenamientos y marcos jurídicos diferentes.
Y porque cuando se presenta como perro de asistencia a un animal que no cumple esa condición, puede generarse confusión respecto de un derecho que existe precisamente para las personas que dependen de estos perros.
No todos los perros que ayudan cumplen la misma función. Conocer la diferencia también es respetar su trabajo.
Fuentes: Chile: Decreto 223 de 2006, SENADIS: información sobre perros de asistencia y derecho de desplazamiento, IAHAIO: White Paper, Corporación Bocalán Confiar, Fundación Tregua.